Prueba a preguntar
Llega al chat completo sin nada en medio.
Gratis, sin cuenta
Chat de IA gratis, sin cuenta y sin registro, para preguntar lo que los chatbots populares evitan. Escribí en castellano rioplatense y te contesta de frente.
Prueba a preguntar
Llega al chat completo sin nada en medio.

Si llegaste buscando «ia sin censura», probablemente ya te cansaste de que un chatbot te conteste con tres advertencias y un sermón. Pasa cuando preguntás algo de salud, de plata o de un problema con el laburo, y la respuesta arranca con «no puedo ayudarte con eso». Acá la idea es otra: un chat de IA que responde de frente, en castellano rioplatense, sin pedirte cuenta.
Esta página explica qué es realmente la censura en una IA, por qué los bots populares se niegan a responder tanto, en qué se diferencia una IA sin censura y dónde está el único límite que sí existe. También cuenta lo que el chat no hace bien, porque conviene saberlo antes de confiarle una decisión importante.
Cuando se habla de censura en una inteligencia artificial, mucha gente imagina un botón que apaga temas enteros. En la práctica hay tres formas de restringir una respuesta. La primera es el filtro temático: el sistema detecta una palabra y corta antes de contestar.
La segunda es la respuesta evasiva: el bot habla de «considerar varios puntos de vista» y termina sin darte un número, un nombre o una conclusión. La tercera, la más molesta, es el sermón: te explica lo que debería preocuparte a vos, aunque no lo hayas preguntado.
Un filtro mira la palabra, no la intención. Frena aunque preguntes por algo normal, como qué pasa si combinás dos medicamentos que te recetaron.
El sermón hace perder tiempo: te responden otra pregunta, te llega una lista de advertencias y seguís sin saber lo que necesitabas.

Las empresas que hacen los chatbots más conocidos tienen un problema: un titular de diario les puede costar más que un usuario enojado. Entonces ajustan el sistema para que, ante la duda, prefiera decir que no. Para una empresa grande es una decisión sensata; para vos, que querés algo concreto, es una pérdida de tiempo.
Lo raro es que casi nunca ves esas reglas. No hay un cartel que diga «esto no lo voy a contestar por motivos comerciales». Recibís una respuesta aguada y tenés que adivinar por qué.
Una negativa le cuesta poco a la empresa y un error le cuesta caro, aunque el error sea una respuesta correcta sobre un tema incómodo.

Una IA sin censura no es una IA sin criterio. Es un chat que responde la pregunta que le hiciste, con los datos que tiene, y que no te corta a mitad de camino porque el tema suena polémico. La diferencia está en lo que hace con tu pregunta, no en que no tenga límites.
En la práctica se nota en pocas cosas, pero importantes:
Muchas veces el chat arranca bien y de repente se desvía con una advertencia. Acá la conversación sigue donde la dejaste, con el contexto que ya le diste.

Hay un tipo de conversación que los chatbots comunes arruinan: cuando querés discutir una idea. Le planteás una postura y te responden que hay «varias opiniones» y te sugieren pensar en otra cosa. Acá, si pedís un argumento a favor o en contra, lo da con las razones.
Podés pedirle su opinión sobre temas polémicos como la política económica, la religión, la mano dura en la seguridad o el rol del Estado. Puede defender una postura, marcar los puntos débiles de la tuya y decir cuál de los dos argumentos le parece más sólido. Eso sí: su opinión es un punto de partida para pensar, no una verdad revelada.
Escribí «dame el mejor argumento a favor de X y el mejor en contra» y vas a ver la diferencia enseguida. Sirve para preparar una charla con amigos o una discusión en el laburo.
Si la respuesta no te convence, respondele y seguí. El chat no se pone a la defensiva: te contesta el contraargumento y, si tenés razón en algo, te lo dice.

Acá no hay vueltas. Hay un límite que no se negocia: nada sexual con menores, nunca, en ningún formato ni con ningún pretexto. Es el único tema que el chat bloquea por completo, y lo bloquea siempre.
El segundo límite es el daño real. No ayudamos a hacerle mal a una persona concreta: amenazas, acoso, estafas contra alguien en particular o cualquier cosa que sirva para lastimar a otro. Todo lo demás se puede discutir, política, religión, temas médicos o legales, incluso historias oscuras para adultos. La línea no pasa por el tema, pasa por si hay una víctima real.
Ni para ficción, ni para roleplay, ni para una supuesta investigación. Es una regla de protección de chicos y no admite excepciones.

Cuando tenés un síntoma raro o te llega una carta documento, lo que querés es entender qué pasa antes de ir a la guardia o a un abogado. Un chat que te explica el cuadro, los términos y las preguntas que conviene hacer te ahorra tiempo y te deja llegar a la consulta con la cabeza clara.
Puede explicar qué significa un diagnóstico, qué suele implicar una interacción entre dos medicamentos, cómo leer un contrato de alquiler o qué pasos siguen a un despido. No puede reemplazar al médico que te revisa ni al abogado que firma por vos. Si la decisión es grande, como operarte o firmar algo, pedí que te marque qué hay que verificar y llevalo a un profesional.
Pegá el texto, contá la duda concreta y en qué ciudad estás. Con eso el chat te dice qué dice cada parte y qué preguntar antes de firmar.

En Argentina cualquier conversación sobre plata termina en la inflación. Los precios se mueven todas las semanas, el sueldo tarda en acompañar y cada decisión, desde pagar en cuotas hasta guardar en pesos, se siente. Un chat que habla de esto sin eufemismos sirve más que un folleto lleno de gráficos.
Puede explicarte cómo funciona el monotributo, qué cambia cuando te pasás de categoría o qué es un plazo fijo y cómo se compara con la inflación. Lo que no puede es decirte qué hacer con tu plata: eso lo decidís vos, con tus números y, si el monto es grande, con un contador matriculado. Lo que sí ayuda es que le pases tus números reales.
Categoría, cuota, vencimientos y qué pasa si te excedés, en lenguaje común. Antes de cualquier trámite, confirmá los valores vigentes en la página de ARCA.
Cómo se calcula el rendimiento de un plazo fijo, cuánto le come la inflación a una tasa baja y por qué una cuota en veinticuatro pagos puede salir más cara de lo que parece.

Para chatear no hace falta cuenta, ni registro, ni tarjeta. Abrís la página, escribís y listo. No te pide tu nombre, tu mail ni tu teléfono para empezar, y la charla no queda atada a una identidad como pasa en otros servicios.
Ningún servicio en línea es una caja fuerte perfecta, así que no escribas datos que no necesitás compartir, como números de documento, claves o datos bancarios. La cuenta solo aparece si contratás un plan pagado, y ahí el cobro se hace con tarjeta o cripto.
Las conversaciones se guardan y se eliminan automáticamente a los 30 días. Si algo no debe quedar registrado, la mejor decisión es no escribirlo.

Mucha gente llega al chat para escribir una historia, armar un personaje o seguir una trama de rol con tono oscuro. Ahí los chatbots comunes suelen cortar a los dos párrafos, aunque no haya nada peligroso. Acá podés escribir thrillers, historias de terror, drama con villanos creíbles y roleplay para adultos.
El límite de estilo es claro: no hay pornografía explícita, y ninguna historia puede usar a menores en contenido sexual. Dentro de eso, el chat sigue la escena que armaste y no te interrumpe con un recordatorio cada tres mensajes.
Sí: villanos con motivos reales, violencia narrativa y conflictos de verdad. No: contenido sexual explícito, instrucciones para fabricar drogas o armas, ni nada que use a una persona real como blanco.

No hace falta saber de programación para usar el chat. Escribís, el sistema procesa tu texto con un modelo de lenguaje y te devuelve la respuesta. Lo que cambia de un servicio a otro es qué modelo usa, cómo lo configura y qué reglas le pone encima.
Acá el modelo corre en nuestros propios servidores con GPU, con modelos abiertos que alojamos nosotros mismos. Tus textos no van a OpenAI, Google ni Anthropic. Eso cambia adónde viaja la información, aunque no cambia lo que el modelo sabe ni lo que puede hacer.
Los corremos en hardware propio, así que el comportamiento del chat no depende de la política de un proveedor externo.

Además de texto, el chat deja subir archivos. Podés adjuntar un PDF con un contrato, una planilla con los gastos del mes o un informe del laburo, y preguntarle lo que necesites sobre el contenido. Con una planilla puede sumar columnas o marcar los gastos más altos.
Con una foto puede describir lo que ve o ayudarte a entender un papel escaneado, y la voz sirve para charlar sin escribir. El plan gratis tiene cupos diarios para algunas de estas cosas. Revisá los números que te devuelve antes de usarlos en una decisión importante.
No hay límite de mensajes de texto en el plan gratis, pero sí cupos diarios para fotos, voz y avatares. Si no alcanzan, mirá los planes.

El plan gratis alcanza para la mayoría de las consultas. Pagar tiene sentido si usás el chat todos los días, si te molesta la publicidad o si necesitás más fotos, más respuestas por voz o más memoria en conversaciones largas. Los planes son opcionales.
Plus cuesta 14 dólares por mes: saca la publicidad, sube a 200 fotos por día y 100 respuestas por voz, y tiene una memoria cuatro veces más grande. Pro cuesta 49 dólares por mes, con 1.000 fotos por día, 500 respuestas por voz y memoria sin límite. Ni Plus ni Pro dan un modelo menos cuidadoso ni más mensajes de texto: la forma de responder es la misma en los tres planes.
Si pensabas que pagar te da una IA con menos filtros, no es así. El plan pago da más cupo, menos anuncios y más memoria, y nada más.

Si preferís usar el chat desde el celular, hay app para Android y para iPhone. En Android la podés instalar desde Google Play o con el APK de la página de descargas. En iPhone la encontrás en la App Store.
Cuando sale una versión nueva, la app te avisa con una notificación y la actualización se hace en un par de toques. Si sos desarrollador, hay una API compatible con el formato de OpenAI: muchos proyectos ya escritos para ese formato se conectan cambiando solo la dirección del servicio.
Google Play es la opción más simple. El APK sirve si no tenés Play, pero descargalo solo desde la página oficial del chat.

Ser un chat sin censura no lo convierte en infalible. Puede equivocarse con fechas, cifras, nombres de leyes o de medicamentos, y a veces arma una respuesta muy segura sobre algo que no conoce bien. Antes de tomar una decisión con plata, salud o un juicio, verificá los datos en la fuente oficial.
Tampoco reemplaza a un profesional: el diagnóstico, la firma y la responsabilidad son de un médico, un abogado o un contador. Y no es un terapeuta. Si un tema te pesa de verdad, buscá a alguien de carne y hueso que pueda acompañarte.
Cuando hay cifras, fechas o citas legales, pedí las fuentes y revisalas. Una respuesta bien redactada no garantiza que los datos estén bien.
Entrá desde el navegador del celular o de la computadora. No hace falta instalar nada ni crear una cuenta.
Escribí en castellano y con el contexto que haga falta. Cuanto más clara la plantees, más útil va a ser la respuesta.
Podés pedir una explicación, un resumen, un argumento a favor o en contra, o una historia. Sé directo.
Subí un PDF, un DOCX o una planilla en XLSX o CSV y preguntá sobre su contenido. Revisá después los datos antes de usarlos.
Hablá con el micrófono para tener una respuesta por voz, o subí una foto. El plan gratis tiene un cupo diario para cada cosa.
Si usás el chat todos los días, mirá Plus o Pro. Podés cancelar cuando quieras, y el plan gratis sigue funcionando igual.
Sí, el chat se usa gratis en el navegador, sin tarjeta y sin cuenta. El plan gratis muestra publicidad y tiene cupos diarios para fotos, voz y avatares. Plus y Pro son opcionales.
No para chatear en el plan gratis. La cuenta solo hace falta si contratás Plus o Pro, y sirve para administrar la suscripción.
Es un chat que responde de frente en temas que otros bots evitan, como salud, plata, derecho, política o ficción oscura. No significa que no tenga límites: el único que no se negocia es nada sexual con menores, y tampoco ayudamos a hacerle daño real a alguien.
Porque las empresas que los hacen prefieren cortar antes que arriesgarse a un escándalo. Eso se traduce en filtros, respuestas evasivas y sermones, y muchas veces no es una protección real para vos.
Sí, las conversaciones se guardan y se eliminan automáticamente a los 30 días. Evitá escribir datos que no quieras que queden registrados, como claves o números de documento.
No. Plus y Pro no te dan un modelo menos cuidadoso ni más mensajes de texto por día. Suman fotos, respuestas por voz y memoria, y Plus quita la publicidad.
Plus cuesta 14 dólares por mes y Pro 49 dólares por mes. Podés pagar con tarjeta o con cripto, y cancelar en cualquier momento.
Sí, hay app para Android, desde Google Play o con el APK de la página de descargas, y para iPhone desde la App Store. Cuando sale una versión nueva, la app te avisa con una notificación.
Sí, podés subir PDF, DOCX, XLSX, PPTX, txt, csv, json y archivos de código. Sirve para pedir un resumen, una comparación de planillas o una explicación de un contrato.
Sí. Podés pedirle un argumento a favor y otro en contra, o su opinión con razones. Puede discrepar con vos, pero no te va a dar un sermón por tener una postura.
Sí, la API es compatible con el formato de OpenAI, así que muchos proyectos se conectan cambiando la dirección del servicio. La documentación está en la página de API.
99,9 % sin censura. Restricciones
Hecho para usuarios en Argentina